No hay rosa en el mundo
que iguale tu belleza.
Ni amarilla, ni verde, ni negra...
Toda tú eres armonía,
aroma, color, sonido,
tacto suave de pétalo
tierno y aterciopelado.
Pero, como ella,
de espinas es tu tallo,
y así, nadie, jamás,
podrá hacerte suyo,
ni siquiera aquel
que osa creer, estúpido,
que ya lo eres.
Una rosa como tú
jamás morirá,
que en el libro de la vida
sus pétalos secos pero vivísimos
siempre permanecerán
y nos recordarán a quien
de verdad, te queremos,
el mágico punto
en el cual apareciste
y lo cambiaste todo.
Y, a partir de ahí,
ya nada será igual
porque, yo, descubrí
lo que era la vida,
mi libro, mi alma
mi amor, Elvira,
rosa eternamente hermosa
Rosa Elvira.

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